En materia sanitaria, en la sesión legislativa de ayer se sancionaron dos iniciativas que tuvieron un denominador común: la pandemia de coronavirus.

Por iniciativa del legislador y secretario general de ATSA, Reneé Ramírez, la Cámara aprobó la modificación de la Ley 5.908, de Carrera Sanitaria, para que se reduzcan de seis a cuatro los niveles de los agentes sanitarios (profesionales universitarios con carreras de cinco o más años; profesionales universitarios con carreras de tres o cuatro años; agentes con carreras universitarias de tres años o terciarios; y agentes con título secundario). Además, se pagará un adicional de un 20% sobre el básico del extinto sexto nivel a los trabajadores que cumplan con actividades riesgosas e infecciosas. El parlamentario, que terminó con la voz entrecortada por la emoción, dijo que los cambios beneficiarán a miles de trabajadores que se encontraban en los peldaños inferiores.

El alfarista Walter Berarducci felicitó la iniciativa y destacó que hechos como estos son reconocimientos para quienes estuvieron protegiendo a la provincia en los peores momentos. De un modo similar se expresaron los oficialistas Carlos Gómez y Roque Álvarez, y el radical José Ascárate.

Por otra parte, por iniciativa de Sara Alperovich (Hacemos Tucumán), se aprobó la emergencia para la atención primaria y preventiva de la salud mental. Argumentó que la pandemia profundizó los padecimientos, en parte por la restricción de servicios en una primera etapa. Albarracín, por su parte pidió que también fortalezca a las ONG que solucionan estos problemas sin que intervenga el Estado. En tanto que Masso declaró que se necesitan políticas públicas fuertes para abordar las distintas consecuencias que trajo la pandemia, entre ellas el consumo problemático de drogas.